lunes, 23 de diciembre de 2013

Confusión

Tal vez me haya equívocado
percibiendo mal las señales.
Capaz hayas sido vos
quien me confundió.
Posiblemente no me quieras como yo lo hago,
y sinceramente no sé qué quiero.
Pero sí sé lo que no deseo, aunque me parta el alma.

sábado, 7 de diciembre de 2013

Frustración

Tanto esfuerzo para llorar.

martes, 19 de noviembre de 2013

Anestesia

Momentos en los que me pregunto
si todo está bien conmigo.
Esta anestesia.
No siento dolor por ti,
la felicidad también se ausenta.
Pero debería sentirlo.
Estoy sedada y no fue mi culpa.
Aún así espero me perdones,
me disculpes por no llorar,
por no extrañarte.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Ghost

... you've changed the course of history and didn't even try...

                                            Emilie Autumn

jueves, 14 de noviembre de 2013

Acaso

¿Acaso simulo falsa seguridad?
¿Acaso me pierdo en las inmaculadas pestañas del reflejo en el manantial?
Si cuando mis pétalos caen,
en los más fríos de los inviernos,
y mi esencia despojada queda.
Cuando busco en lo más profundo de mí.
¿Y si acaso soy la mujer que no quería ser?

martes, 12 de noviembre de 2013

Inmensidad

No la subestimes.
No subestimes su sumisión.
No subestimes su inocencia.
No subestimes al viento que se la lleva.
No te confíes, allí seguro en tu imaginación.
No olvides que las mariposas son cazadas.
No ollvides que las mariposas son robadas.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Culpa

¡Qué ambiguo!
Con una mano me oprimo el pecho,
mientras con la otra intento sacarla.
Ingenua me pierdo en la espesura de la mentira, del descontrol.
¿Por qué no puedo ser mi dueña?

domingo, 10 de noviembre de 2013

Corsé


D
espido a la criada amablemente, mientras me adentro en la intimidad de mis aposentos.  Me siento frente al espejo contemplando mi blanca tez, herencia de mi prestigioso linaje, y mis rojos labios que pronto tendrían dueño.
“Hija mía.  Me enorgullezco y me lleno de gracia por la hermosa mujer en la que te has convertido.  Tan respetuosa y educada.  Oh, hija mía.  Tú y Sir Williams son la pareja más envidiada de la villa y deberías estar agradecida.”
“Lo sé madre.  Lo estoy.”  Pronuncié.
Me recosté.  Al día siguiente, el gorrión sería enjaulado.  Sería el día en que hipócritas amistades darían sus bendiciones; en que con una hipócrita sonrisa caminaría hacia el altar y sellaría con un ordinario beso años de infelicidad.  Sellaría una vida de dependencia y sumisión; de mentiras pesadas como rocas que debería ser capaz de sobrellevar como plumas.
Me estremecería saber que cuando me tocara no sentiría nada; cuando me besara lo esquivaría; cuando acariciara mi cuerpo desnudo y virgen, cumpliría con un deber, mi deber como mujer.  Lo que corresponde.  Lo que todos esperan que sea.  Un campo verde y fértil, el cual será cultivado y, mientras mi esposo espere la llegada de los hijos, saciará su lujuria en los burdeles, creyendo que no lo sabré.  Creyendo que mi tierna inocencia me convierte en una estúpida.
Estoy usando mi blanco vestido y camino hacia él.  Y sí, he llegado a una conclusión.  La vida es un corsé, el corsé blanco que me estiliza, que me hace estar erguida en esta pasarela.  El que levanta mis senos y me ata a esto.  La vida es un corsé.  De diferentes colores y texturas pero siempre bello por fuera.  Hace de la mujer un objeto hermoso y deseable.  Así es la vida vista por quien no la vive.  Bella y llena de gracia.  ¿Pero alguien ha pensado cómo se sufre con el corsé?  Cada inhalación es toda una proeza.  Aprieta el vientre y asfixia; a veces tanto que puede llegar a matar.  Y a mí me está matando.  Aquí y ahora.